
Detector de temperatura fija diseñado para la protección térmica de espacios críticos mediante un contacto normalmente cerrado que garantiza respuesta inmediata ante condiciones de falla o desconexión. El sensor opera con un punto de disparo calibrado a 57 °C (135 °F), proporcionando alta precisión en la detección de elevaciones térmicas peligrosas. Su diseño compacto permite una instalación discreta en entornos donde la estética y el espacio son consideraciones relevantes. El dispositivo está optimizado para integración con sistemas de alarma convencionales y avanzados, facilitando su adopción en infraestructuras de seguridad existentes sin requerir modificaciones sustanciales de cableado o arquitectura de control.
Temperatura de disparo fija: 57 °C (135 °F)
Tipo de contacto: Normalmente cerrado (NC)
Alta precisión en detección térmica
Diseño compacto
Instalación discreta
Optimizado para entornos críticos de seguridad
Compatible con sistemas de alarma avanzados
Integración con infraestructuras de seguridad existentes