
El estabilizador de torre, también denominado brazo antitorsión, es un componente estructural diseñado para restringir el movimiento de torres de telecomunicaciones sometidas a cargas de viento significativas. A diferencia de las bridas convencionales que proporcionan un único punto de anclaje por cara, este estabilizador distribuye la carga en seis puntos de sujeción (dos por cara), eliminando la torsión excesiva y aumentando la rigidez global de la estructura. Está construido en acero con galvanizado electrolítico que garantiza resistencia a la corrosión en condiciones ambientales severas. Su instalación se recomienda específicamente cuando se montan antenas con superficie de arrastre igual o superior a 1 metro de diámetro, o en aplicaciones de enlace inalámbrico que demandan alta estabilidad angular para mantener la alineación de haz.