
Este detector inalámbrico de temperatura combina dos tecnologías de detección en un solo dispositivo: sensor térmico fijo que se activa al alcanzar los 57°C y sensor termovelocimétrico que responde cuando la temperatura aumenta más de 15°C por minuto. Su diseño permite identificar condiciones de incendio tanto por calor acumulado como por elevación rápida de la temperatura, reduciendo falsas alarmas en ambientes donde el humo no es el indicador principal. La alimentación mediante batería de litio de 3V elimina la necesidad de cableado eléctrico, facilitando su instalación en ubicaciones remotas o donde la infraestructura no permite conexiones físicas. Su factor de forma compacto permite una integración estética en techos y paredes de espacios residenciales y comerciales sin alterar la arquitectura interior.