Diferencias entre Internet de las Cosas e Internet de Todo

Análisis de la evolución del IoT hacia el Internet de Todo, integrando personas, procesos, datos y dispositivos para crear conexiones más valiosas.

Raúl Aragón

Aunque existen regiones donde el acceso a la red aún es limitado, miles de fábricas producen tecnología para el “Internet de las Cosas” (IoT), mientras científicos a nivel global trabajan para consolidar un concepto más amplio: el “Internet de Todo”. Este nuevo enfoque representa una evolución inevitable que podría definir la ruta futura de las telecomunicaciones y la conectividad.

Definición del Internet de las Cosas (IoT)

El término “Internet de las Cosas”, presentado estructuralmente por el británico Kevin Ashton como “Internet of Things”, se refiere a la capacidad de los dispositivos electrónicos de uso cotidiano para conectarse a Internet sin intervención humana regular. Esta conectividad beneficia a los usuarios mediante la automatización y el intercambio de datos.

El profesor e investigador Ahmed Banafa define el IoT como la red de objetos físicos accesibles a través de Internet, equipados con tecnología incrustada que les permite interactuar con su estado interno o el entorno exterior. Cuando estos objetos detectan y comunican información, cambian la dinámica de la toma de decisiones. Ejemplos claros incluyen los termostatos inteligentes y el equipamiento de domótica, como refrigeradores, cámaras de seguridad y electrodomésticos que simplifican las tareas domésticas.

Otro caso de uso relevante es la industria automotriz, donde los vehículos utilizan conexiones a Internet para proporcionar información de tráfico en tiempo real, diagnosticar averías mecánicas y optimizar rutas para los conductores. Se prevé que, en los próximos años, la mayoría de los equipos y máquinas estarán conectados a la nube, ejecutando funciones de manera automatizada.

El origen y los pilares del Internet de Todo

El “Internet de Todo” va más allá de la conexión de dispositivos. Según Cisco (2013), consiste en reunir personas, procesos, datos y cosas para lograr que las conexiones de red sean más pertinentes y valiosas. El objetivo es convertir la información en acciones que generen nuevas capacidades, experiencias enriquecidas y oportunidades económicas sin precedentes.

Este concepto se fundamenta en cuatro pilares esenciales:

  • Personas: Conectar a los individuos de maneras más relevantes y valiosas.
  • Datos: Transformar los datos brutos en inteligencia útil para mejorar la toma de decisiones.
  • Procesos: Entregar la información correcta a la persona o máquina adecuada en el momento oportuno.
  • Cosas: Dispositivos físicos y objetos conectados a Internet y entre sí para facilitar una toma de decisiones inteligente (la base del IoT).

El reto futuro para las telecomunicaciones

El “Internet de Todo” se posiciona como una estrategia global para gestionar y potenciar el uso de Internet. Todos los agentes de la cadena de valor, especialmente las empresas de telecomunicaciones (Telco), cableoperadores e ISPs, deben integrarse en esta evolución. Esto representa una oportunidad para mejorar la eficiencia en el aprovisionamiento y desarrollar nuevos modelos de negocio que alivien la presión de la alta demanda de conectividad.

En conclusión, esta evolución permite construir un internet más universal, inteligente y seguro, donde personas y objetos interactúan de forma fluida. El impacto será significativo en las ciudades inteligentes (Smart Cities), la industria, la academia y, crucialmente, en el sector de las telecomunicaciones, ofreciendo una ruta clara para un crecimiento sostenible y rentable.

Si desea mayor información sobre este artículo, por favor dirija su petición al Ing. Raúl Aragón a: raul.aragon@syscom.mx y recibirá respuesta inmediata.

Fuente: Publicado en AndinaLink2018. Autor: Gabriel Levy, Periodista.