Aplanemos la curva: capacidad máxima en sistemas de salud

Aplicando principios de ingeniería a la pandemia: por qué es crucial no exceder la capacidad máxima de los sistemas de salud para evitar su colapso.

Jorge Saad

Diariamente trabajamos con diversos tipos de sistemas, como enlaces inalámbricos, energía, fibra óptica y almacenamiento. Aunque operan bajo diferentes terminologías, todos siguen las mismas leyes fundamentales de la física.

Un principio universal en ingeniería es que todo sistema tiene una capacidad máxima. Si este límite se excede, el sistema deja de funcionar correctamente o colapsa. Esta misma lógica aplica directamente a la infraestructura de salud de un país.

La física aplicada a la salud pública

Por esta razón, es crucial seguir las recomendaciones de la OMS acerca del Coronavirus (COVID-19). El objetivo técnico es evitar que la demanda de pacientes supere la capacidad de atención disponible.

  • Practicar buena higiene de manos con jabón y agua por al menos 20 segundos.
  • Evitar tocarse ojos, nariz y boca.
  • Quedarse en casa y evitar el contacto con otras personas si se presentan síntomas similares a un resfriado.
  • Limpiar frecuentemente objetos y superficies.

Más allá de las opiniones personales, como técnicos debemos respetar lo que indican las leyes físicas. Aplanar la curva significa ayudar a mantener la operación de los sistemas de salud por debajo de su límite crítico, evitando el contagio masivo simultáneo.